Desde el blog de Anida recomendamos un artículo interesante sobre una alternativa de inversión inmobiliaria, que ha existido siempre pero que en las circunstancias actuales conviene volver a destacar.

¿Qué se comenta en el artículo?  (podéis ver el enlace al artículo completo al final)

En un momento como el actual no es raro que muchos españoles se hayan planteado dónde poner sus ahorros para hacerlos crecer sin correr riesgos.

Si nos fijamos en los depósitos bancarios a 12 meses que ofrecen ahora mismo las entidades bancarias, NO son una alternativa.

Y si ponemos el foco en la deuda pública, vemos que la buena marcha económica ha obligado a retroceder a la prima de riesgo hasta el entorno de los 100 puntos, síntoma de que España vuelve a ser fiable .

Dos mercados

En este contexto de rentabilidades moderadas, no son pocos los que han apostado por una tercera vía: la inversión en el sector inmobiliario, concretamente, la adquisición de una casa para alquilarla.

Conviene recordar que, de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística, la construcción ya no representa un lastre para el PIB (al contrario: en 2014 su aportación fue positiva) y que los precios de la vivienda cerraron el pasado ejercicio con una subida del 1,8% con respecto a 2013, después de tres trimestres seguidos en positivo.

Pese a las diferencias entre regiones, el mercado, que se ha dejado por el camino más del 40% de su valor desde que estalló la crisis, parece haber tocado fondo y ha empezado a tomar aire, tal y como apunta la Sociedad de Tasación.

En cuanto a los alquileres, el negocio ha dado un giro considerable en apenas 15 años: en 2001 el11,4% de los hogares españoles se encontraba en régimen de arrendamiento; hoy el índice supera el 16%.

Si ponemos el foco en los precios y nos atenemos a los datos de la web Fotocasa,el año pasado sufrieron una contracción del 1,9%, con lo que el metro cuadrado se quedó al borde de los 6,80 euros.

Lo que dicen los números

Según el Banco de España, comprar una vivienda y alquilarla presenta una rentabilidad bruta anual del 4,7%, cifra que un estudio del portal Idealista estira hasta el 5,3%. En ambos casos, la diferencia con respecto a los depósitos y la deuda pública es grande.

Sin embargo, las rentabilidades calculadas por el Banco de España y por Idealista se refieren a la diferencia entre los ingresos que reporta el alquiler de una vivienda con respecto a su precio de venta: para un inmueble de 180.000 euros y una cuota mensual de 1.000, el resultado sería del 6,6%. Es decir, no se tienen en cuenta ni los seguros, ni el importe de la comunidad de vecinos, ni los impuestos asociados al arrendamiento ni otros desembolsos decisivos de cara a obtener la rentabilidad neta de la operación. Así, si a la vivienda de nuestro ejemplo le suponemos unos gastos de 3.000 euros al año, la rentabilidad se quedará en el 5%.

Pero existe un factor más que resulta clave y que las rentabilidades bruta y neta tampoco incluyen en su ecuación: el riesgo. Comprar un inmueble y encontrar un inquilino no es tarea fácil. De hecho, según Fotocasa, conseguirlo es una búsqueda que lleva cuatro meses de media (cuatro meses, por tanto, sin ingresos), y existen mercados en los que el estancamiento de la demanda puede prolongar el plazo sensiblemente (un análisis de la web Alquiler Seguro pone de relieve lo desalentado que está el panorama en Sevilla, por ejemplo). A todo esto hay que sumarle el riesgo de morosodidad y las variaciones de los precios en el distrito o el municipio en el que se encuentre la casa.

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Fuente: BLOG DE ANIDA http://blog.anida.es/comprar-alquilar-opcion-rentable/

Comprar para alquilar: una buena opción
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